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CULTURAS

Día de la Soberanía Nacional

Día de la Soberanía Nacional

La Vuelta de Obligado

El 19 de noviembre de 1845 una flota compuesta por noventa y dos busques mercantes y veintidós buques de guerra pertenecientes al Imperio Británico y a Francia, incluyendo lo último en tecnología: barcos a vapor.  luego haber sitiado el puerto de Buenos Aires, remontan el Río Paraná rumbo a Asunción del Paraguay. La idea era comercializar con las ciudades del litoral y con Asunción escapando a los controles aduaneros de Buenos Aires, pero desde lo político se intentaba dejar asentado que el Río Paraná y el Uruguay debían ser consideradas aguas internacionales y no sujetas al control de la capital del ex virreinato.

El país estaba en una crisis institucional, plena transición hacia la organización como una república, las provincias mantenías su autonomía, delegando en el gobernador de Buenos Aires la representación exterior y algunas atribuciones propias de un presidente y un congreso nacional. El cargo era ejercido por Juan Manuel de Rosas.

Ya el Restaurador de las Leyes había advertido a los sitiados que no intentaran remontar el Paraná ya que serían atacados.

Los invasores ingresan por el delta y se encaminan al norte por el río. Rosas convoca a Lucio Mansilla y a Pascual Echagüe, los pone al frente de la defensa del río. La tarea era suicida. Los barcos piratas cuentan con artillería de última generación y unos mil soldados profesionales. Los criollos cuentan con un barco, dos cañoncitos y unos dos mil gauchos mal pertrechados; antes de la batalla el resultado era obvio, la derrota de los defensores americanos era inevitable.

En el recodo del Río conocido como La Vuelta de Obligado, los argentinos cruzaron cadenas de orilla a orilla y al llegar los buques tuvieron que frenar la marcha. La batalla duró todo el día, hasta que los europeos incendiaron los lanchones que sostenías las cadenas, y el Republicano, único buque de guerra argentino fue hundido por su propio comandante para evitar que fuera apresado, tomaron las baterías de las orillas y dispersaron a los gauchos.

Pero los derrotados se agruparon y volvieron a esperarlos unos kilómetros río arriba. La odisea se repitió, luego de varias horas de desigual combate, los anglofranceses siguieron su camino. Este mecanismo se reiteró en Paso de Tonelero, San Lorenzo.

Llegaron a Corrientes y luego a Asunción, pero al regresar, ocho meses despues los esperaban los maltrechos paisanos en la Angostura del Quebracho, allí los criollos tuvieron un muerto y dos heridos, los piratas lamentaron seis buques destruidos y sesenta muertos.

Desde esa derrota militar de Obligado y la batalla de Quebracho, los anglofrances pusieron fin al bloqueo del Rio de la Plata, se recuperó a la flota argentina que fuera capturada,  se recuperó la Isla Martín García, pero sobre todo se reconoció la soberanía argentina y sus derechos exclusivos en la navegación de los ríos interores.

San Martín

Cuando la noticia llega a Europa los medios criticaron duramente a la política de los gobiernos y desde Boulogne Sur Mer una voz se hizo escuchar. El General San Martín reconoce la importancia del hecho y escribe una carta a Juan Manuel de Rosas, en la que dice "... A un tal proceder no nos queda otro partido que el de no mirar el porvenir y cumplir con el deber de hombres libres, sea cual fuere la suerte que depare el destino, que por íntima convicción no sería un momento dudoso en nuestro favor si todos los argentinos se persuadiesen del deshonor que recaerá sobre nuestra Patria, si la Naciones europeas triunfan en la contienda, que en mi opinión es de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de la España. Convencido esta verdad, crea Ud. mi buen amigo, que jamás me he sido tan sensible, no tanto mi avanzada edad como el estado precario de mi salud, que me priva en esta circunstancia de ofrecer a a Patria mis servicios, no por lo que puedan valer sino para demostrar a nuestros compatriotas, que aquella tenía aún a un viejo servidor ciando se trata de resistir la agresión, la más injusta de la que haya habido ejemplo...”

En su testamento José de San Martín deja su sable, aquel con que había librado tres paises de la opresión hispana, al mismo Juan Manuel de Rosas, dice :" El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como prueba de satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido, el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla"

 

Nuestras Cadenas Actuales

Hoy nos toca a nosotros la defensa de de nuestro patrimonio. Así como aquellos gauchos pusieron sus cadenas de resistencia a la invasión, debemos poner nuestras cadenas ante el avance descarnado de quienes pretenden apoderarse de nuestra soberanía. La lucha es más sutil, mas artera, nada frentista, nos es visible. El enemigo no levanta sus banderas y los gringos no vienen de afuera. Es desde adentro, desde la mezquindad de intereses particulares de donde vienen los barcos de mentiras, corrupción, estafa, pobreza. Buques cargados ignorancia atacan nuestros ríos de Cultura y Educación.

Las cadenas de la Verdad, la Belleza y la Bondad; los cuchillos de la honestidad y las lanzas del compromiso, son nuestras armas. Ellos traen seducción, palabras bonitas, publicidad. Falsas acreditaciones que pretenden hundirnos en ríos de mediocridad.

Ahora, como ayer, el resultado es fácil de vaticinar: los defensores del territorio de la Cultura habremos perdido; ya perdimos. No importa, con un ideal más noble que el aquellos trescientos espartanos en las Termópilas, y con el ejemplo de los Gauchos de Mansilla, desde el anonimato, moriremos en la satisfacción de haber hecho ni más ni menos que lo que tenemos que hacer.

Ese será nuestro mejor homenaje a los Héroes de La Vuelta de Obligado, esperando que de regreso podamos tener nuestra Angostura del Quebracho.

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